sábado, 5 de septiembre de 2009

El final de todo



(Roma)

27 enero 1909
Estoy sumido en una profunda desesperación y mi posición está irremediablemente arruinada. Doria se ha envenenado con sublimado corrosivo y de un momento a otro espero noticias de su muerte. ¡Puedes imaginar mi estado! Estoy acabado. La familia de la pobre chica va a emprender acciones contra Elvira; es el final de mi vida familiar, el final de Torre del Lago; el final de todo. No sé qué hacer. La vida me cansa y se ha vuelto una carga intolerable. Es imposible prever las consecuencias de esta espantosa tragedia; si Doria muere -y seguro que morirá, si es que no ha muerto en el momento en que te escribo; anoche me dijeron que prácticamente no había ninguna esperanza.
Tosti y Bertha están aquí y me consuelan un poco; pero ¿de qué sirve? Querida Sybil, ¡qué desgraciado soy! Compadécete de mí, tú, que me conoces tan bien y que eres una verdadera amiga. Adiós, adiós, no sé qué hacer. ¿Quedarme o marcharme? Pero ¿a dónde? ¡Oh, Dios! ¡Qué desgracia más terrible!
Estoy en el Hotel Quirinal. Adiós, mi cabeza no deja de dar vueltas.

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