Mostrando entradas con la etiqueta Torre del Lago. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Torre del Lago. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de octubre de 2009

¿Qué quieres que haga?

(Milán, Hotel de la Ville, marzo de 1909)

¿Qué quieres que haga? ¿Que siga escribiendo a los periódicos sobre el tema? Es mejor que muera de muerte natural. Haces bien al contar la verdad abierta y francamente al que te habla sobre mis desgracias.
Estoy solo en este hotel. Veo a mis hijos y a unos pocos amigos. He oído que Elvira ha adelgazado mucho y que está muy mal, pero ¿qué tengo que hacer? Nada me hará cambiar la decisión y por primera vez en mi vida, rezo por que no me conmuevan la pena o la compasión.
Me quedaré aquí una semana más o menos y después volveré a Torre. Después, no sé lo que haré. Estoy pensando en París y también en Londres - la única objeción a ésta es la cuestión del idioma. Pero incluso si me quedara en París, supongo que visitaría Londres con bastante frecuencia.

martes, 22 de septiembre de 2009

A Antonio Bettolacci: que Dios te conserve eternamente joven


(Torre del Lago)

16 marzo 1909

Marcho ahora para Milán. Habría ido a saludar a la Signorina Sula y a ti, pero el viento no me ha dado confianza. Estoy mejor, pero no totalmente recuperado. Piensa en el lago. Vuelvo dentro de 7 u 8 días.

Adiós; te saludo, oh eterno joven, y que Dios te conserve así por otros cuarenta años.

Si mi salud lo permite, pronto retomaré mi trabajo


(Torre del Lago)

15 marzo 1909

Todavía estoy en cama, pero voy a levantarme esta tarde. No es verdad lo que le contaron a Bertha. Me refiero a lo de que Doria tomó arsénico hace años porque le pillé en falta. Debería haberme enterado antes de ahora. Pero no importa. Es una de las típicas mentiras que se cuentan para ocultar la verdad.

Tengo que ir a Milán dentro de dos o tres días y me quedaré en un hotel. Te escribiré para que sepas mi dirección. Sólo me quedaré el tiempo necesario para presenciar los ensayos de Manon. Estoy menos triste y creo que si mi salud lo permite, pronto retomaré mi trabajo olvidado, pero no sé si me quedaré en Torre. Es verdad que Elvira no puede venir, así que por ese lado, tendré paz. ¿Pero puedo resistir la soledad? Veremos. Si no fuera por mi trabajo, debería ir a algún lugar cerca de ti, pero no puedo trabajar en un hotel.

Elvira está muy mal


(Torre del Lago)

10 marzo 1909

He estado en cama con gripe los últimos cuatro días, pero hoy me siento un poco mejor. Dos hermanas mías me están cuidando. Tonio estuvo aquí, pero ha ido a Milán porque Elvira no está bien y regresa mañana. Me dice que Elvira está muy mal. Lo siento por ella, pero mejorará. Sigo firme en mi propuesta de separación. No será una separación permanente, pero por ahora debe someterse a este castigo.

Lloro de desesperación

(Torre del Lago)

6 marzo 1909
Ya no puedo trabajar. ¡Me siento muy triste y desanimado! Mis noches son horribles. Lloro de desesperación. Tengo siempre ante mis ojos la visión de la pobre víctima. No puedo quitármela de la cabeza. Es un tormento continuo. El destino de la pobre chica fue demasiado cruel. Se mató porque no puedo soportar más las incesantes calumnias que llegaban a oídos de su madre y sus conocidos. Elvira dijo que la había sorprendido en el acto: ¡las mentiras más infames! Desafío a cualquiera a que diga que alguna vez me vio siquiera hacer siquiera la más inocente caricia a Doria. Fue muy perseguida y prefirió morir. Y su fuerza y su valor eran grandes. ¡Si Elvira tiene algo de corazón, tiene que sentir remordimientos!
Perdóname si estoy siempre volviendo sobre el mismo tema.

Sólo quiero morir


(Torre del Lago)

3 marzo 1909

Estoy en cama con algo de gripe. Mi esposa está en Milán y Tonio está aquí conmigo. Estoy muy triste. Soy incapaz de trabajar y quizás no vuelva a hacerlo jamás. Creo que mi vida está terminada, acabada. Sólo quiero morir. ¡Qué cosas más horribles han ocurrido! ¡Qué barbaridades se han cometido! Elvira también merece compasión porque el fallo principal no fue suyo.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Tengo tantas cosas horribles que contarte que no quiero confiar al papel...


(Capalbio, Maremma Toscana)

22 febrero 1909

Mañana vuelvo a Torre. He enviado a los niños de una de mis hermanas a que abran la casa y se quedarán unos días porque no quiero estar solo.

La separación de Elvira todavía no es definitiva. Espero noticias en cualquier momento. Y la denuncia no ha sido retirada. Espero que el juicio se posponga, aunque sólo sea para que la prensa deje de escribir sobre este terrible asunto. El recuerdo de la tragedia todavía me domina, pero mi ánimo está un poco mejor, aunque mi salud todavía tiene que recuperarse. Si me vieras, te parecería más viejo. ¡Quién sabe, quizás vaya a Niza a verte! Quizás; depende de cómo encuentro Torre y si puedo empezar de nuevo con The Girl. Si pudiera centrarme otra vez en mi trabajo, no me convendría moverme, aunque me gustaría mucho verte. Siento que hablar con una amiga tan buena y sincera como tú me haría bien y me daría el mayor alivio. Tengo tantas cosas horribles que contarte que no quiero confiar al papel...

Adiós, querida Sybil. Seguro que habrás visto a Tosti. Estuvo conmigo en los días de mi desgracia y él y Bertha fueron muy buenos conmigo. Estoy profundamente agradecido a nuestros queridos y mutuos amigos por la ayuda que me dieron en Roma. Díselo. Au revoir, querida Sybil. ¡Qué mundo más brutal es éste y qué vida más desgraciada vivimos!

sábado, 19 de septiembre de 2009

He pasado los días más trágicos de mi vida


(Hotel Quirinal, Roma)


6 febrero 1909


Es una historia larga y demasiado triste para contarla ahora. Te resumiré los hechos someramente.


Elvira siguió persiguiendo a la pobre chica, impidiéndola que diese siquiera un paseo y contando historias sobre ella por todo el pueblo - a su madre, sus parientes, el cura y todo el mundo. Mis amigos y familiares y yo mismo le pedimos que lo dejara y se calmase, pero no escuchó a nadie. Hice las paces con ella y le pedí que se olvidara del pasado y se contentara con que la chica ya no estaba en la casa. Prometió que lo haría; pero esa misma tarde la encontré escondida, vestida con mi ropa, espiándome. No dije nada y al día siguiente me fui a Roma.


Se suponía que Elvira iría a Milán; en cambio, se quedó tres días más en Torre, hizo y dijo todo lo que pudo a su madre, repitiéndole que su hija era una ... y que solíamos vernos al atardecer. Le dijo a uno de los tíos de Doria que su propia nieta solía llevar y traernos cartas; se encontró a Doria en la calle y la insultó públicamente delante de más gente. Su hermano me escribió enfurecido diciéndome que le gustaría matarme porque era el amante de su hermana y que mi mujer también lo había dicho. En una palabra, la pobre Doria, enfrentada a un infierno en su propia casa y a la deshonra fuera, y con los insultos de Doria resonando aún en sus oídos, en un momento de desesperación, ingirió tres pastillas de sublimado corrosivo y murió después de cinco días de agonía atroz.


Puedes imaginar lo que ocurrió en Torre; Elvira se marchó a Milán al día siguiente del envenenamiento. Todo el mundo estaba en mi contra, pero más aún en contra de Elvira. Se llevó a cabo un examen médico por orden de la autoridad en presencia de testigos y se halló que era virgen y la opinión pública se volvió totalmente en contra de Elvira. Hay otros detalles dolorosos que voy a omitir.


La situación ahora es que puedo volver a Torre y volveré. Pero la familia de Doria va a emprender acciones contra Elvira por difamación. Estamos estudiando si podemos detenerlo, pero no estoy participando directamente en las negociaciones. En cualquier caso, Elvira nunca podrá volver a Torre... O la lincharían.


He pasado los días más trágicos de mi vida. Ahora estoy mejor, pero siento mucha rabia al pensar en todas las barbaridades cometidas.


Adiós, querida. Me acuerdo mucho de ti. Si me marcho, te enviaré un telegrama.

sábado, 5 de septiembre de 2009

El final de todo



(Roma)

27 enero 1909
Estoy sumido en una profunda desesperación y mi posición está irremediablemente arruinada. Doria se ha envenenado con sublimado corrosivo y de un momento a otro espero noticias de su muerte. ¡Puedes imaginar mi estado! Estoy acabado. La familia de la pobre chica va a emprender acciones contra Elvira; es el final de mi vida familiar, el final de Torre del Lago; el final de todo. No sé qué hacer. La vida me cansa y se ha vuelto una carga intolerable. Es imposible prever las consecuencias de esta espantosa tragedia; si Doria muere -y seguro que morirá, si es que no ha muerto en el momento en que te escribo; anoche me dijeron que prácticamente no había ninguna esperanza.
Tosti y Bertha están aquí y me consuelan un poco; pero ¿de qué sirve? Querida Sybil, ¡qué desgraciado soy! Compadécete de mí, tú, que me conoces tan bien y que eres una verdadera amiga. Adiós, adiós, no sé qué hacer. ¿Quedarme o marcharme? Pero ¿a dónde? ¡Oh, Dios! ¡Qué desgracia más terrible!
Estoy en el Hotel Quirinal. Adiós, mi cabeza no deja de dar vueltas.

No quiero vivir más


(Torre del Lago)

4 enero 1909

Sigo inmerso en la mayor infelicidad. Si supieras las cosas que mi esposa ha estado haciendo y cómo ha estado espiándome. Es una tremenda tortura y estoy pasando los días más tristes de toda mi vida. Me gustaría contártelo todo, pero no quiero torturarme más. Basta con que te diga que no quiero vivir más. Desde luego, no con ella. Irme lejos y comenzar una nueva vida; respirar el aire libremente y librarme de esta prisión que me está matando... Elvira sigue hablando de marcharse, pero no se va. No me importaría quedarme solo aquí; podría trabajar y cazar; pero si me voy, ¿a dónde me voy? ¿Y cómo pasaría el tiempo, yo, que me he acostumbrado a las comodidades de mi casa? En resumen, ¡mi vida es un martirio! Estoy trabajando, sí, pero no como desearía.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Me falta valor para marcharme


(Torre del Lago)

20 diciembre 1908

Hoy puedo escribir con un poco más de libertad porque Elvira ha ido a Lucca a ver a su madre, que está enferma. Es una vida espantosa, horrible: lo suficiente para llevar a uno al suicidio.

Continúo mi trabajo, pero tan lentamente que me pregunto si alguna vez lo acabaré. ¡Quizás yo acabe antes! En cuanto al 'affair Doria', Elvira no ceja en su persecución; ha ido a ver al cura para que hable con su madre y está haciendo todo lo que puede para echarla del pueblo. He visto a la chica una o dos veces a escondidas y sólo con verla uno se echa a llorar. Para colmo, está muy delicada. Mi alma se rebela contra toda esta brutalidad ¡Y tengo que vivir en medio de todo esto! Si no hubiera sido por mi trabajo, que me mantiene aquí, me habría ido, y quizás para siempre. Pero me falta el valor para hacerlo, como sabes. Además, tampoco estoy bien. Todos estos disgustos tienen que dejar huella y mi trabajo sufre especialmente. ¿Cómo puede uno mantener la cabeza despejada y esperar que llegue la inspiración? Es imposible. ¡Imposible! Sólo puedo continuar, esperando lo mejor y que las cosas vuelvan a tranquilizarse.

martes, 1 de septiembre de 2009

A su cuñado Beppe Razzi: necesita un portarretratos



(Torre del Lago)


5 noviembre 1908

Querido Beppe,
Cómprame un portarretratos para una fotografía de rey, con la corona real encima. Son de cristal con marco dorado (formato salón). Es para el retrato que me ha mandado la Reina de Inglaterra. Adiós. Gracias.

sábado, 29 de agosto de 2009

A menudo he acariciado cariñosamente mi revólver


(Hotel Bellevue, París)

Octubre 1908

Estoy completamente solo y me he refugiado aquí. No podía soportarlo más. He sufrido mucho. Elvira le ha dicho a Doria que está despedida y que es una... sin un asomo de prueba. La vida en Torre se había vuelto absolutamente insoportable; sólo estoy diciéndote la verdad cuando te digo que a menudo he acariciado cariñosamente mi revólver. ¡Y todo el mundo (tú incluida) dice que soy el hombre más feliz del mundo!

Me voy a quedar aquí unos días y después, por la fuerza de la costumbre, tendré que volver a ese infierno. Estoy muy triste, aunque aquí lo estoy un poco menos porque estoy lejos de todos.

Mi vida prosigue en medio de la tristeza y la mayor infelicidad


(Torre del Lago)

4 octubre 1908

¡Mi vida prosigue en medio de la tristeza y la mayor infelicidad!* No te escribo sobre ello porque no quiero ponerlo en una carta. Me gustaría hablarte y quizás, entonces, mi espíritu encontraría alivio. Cuando me escribas, no digas que te he escrito en estos términos, pero hay días en que me gustaría marcharme de casa. Pero la oportunidad nunca se presenta porque no tengo la fortaleza moral para hacerlo. Y sin embargo quiero hacerlo. Estoy seguro de que lo entenderías si supieras las circunstancias. Por eso, The Girl se ha detenido. ¡Y Dios sabe cuándo tendré el valor de retomar el trabajo!
* Se refiere al ambiente familiar, enrarecido por las sospechas que su esposa Elvira empieza a albergar respecto a una posible relación de su marido Giacomo con la doncella Doria Manfredi.

viernes, 28 de agosto de 2009

A Carlo Clausetti: quiere cambiar el piano

(Torre del Lago)

4 agosto 1908

Querido Carluccio,

Otra propuesta: hace tres meses compré un Steinway vertical de tres pedales, magnífico, móvil. Querría venderlo o cederlo y con el dinero, comprar un Ritmüller vertical de gran formato. Te propongo este negocio: el Steinway me costó 2000 liras; en catálogo, eran 3000 liras. Me gustaría que lo vieses; me voy a Abetone mañana y a la vuelta (finales de agosto), me gustaría tener aquí el Ritmüller. Si tienes ocasión de venir, podrías ver y escuchar el Steinway... Bueno, ya has entendido.

Escríbeme sobre ello a Abetone, pero necesito el Ritmüller... si te importa que trabaje.

jueves, 27 de agosto de 2009

Ada se ha ido con un solo vestido

(Torre del Lago)

21 septiembre 1908

Gracias por tus queridas cartas. Aquí la vida sigue igual. Civinini se ha marchado y ahora me estoy trabajando en serio. Recibí una carta de Caruso en la que me contaba, entre otras cosas, que Ada* se ha ido con un solo vestido (pobre mujer, dirás) y sin un centavo. Ahora es libre y está contento de poder dedicarse a sus niños, a quien espera darles pronto una buena madre. Escribe desde Londres. Adiós, mi amiga más querida, y gracias por tu encantadora visita, que trajo un hermoso rayo de sol a mi vida.

* Se refiere a Ada Giachetti, primera esposa de Enrico Caruso.

Soy un cerdo


(Torre del Lago)

3 septiembre 1908

Yo tampoco sé dónde quedarme en Bolonia (si es que voy) porque he oído que es muy difícil encontrar un sitio para pasar la noche. Saldría el sábado por la mañana, pero ¡ay! No podré ir a Venecia porque el poeta tiene que ir a Milán y yo debo regresar para trabajar. Estaré fuera hasta el lunes. Soy un cerdo, es verdad, pero un cerdo bueno. Y tú, que eres muy buena y amable, me perdonarás que no vaya a Venecia. Pero no olvides que estoy esperando una visita tuya a Torre. He comprado un piano porque es imposible trabajar con el otro. Es mejor esperar tu regreso a Londres antes de escribir sobre ello.

miércoles, 26 de agosto de 2009

¡Y ahora te han robado!


(Torre del Lago)

30 agosto 1908

¡Y ahora te han robado! ¡Pobre Sybil! ¡Y que tuviese que ocurrir en Milán! ¿Has hecho todas las averiguaciones? He sabido por Leonardi que sucedió en la estación. Pero uno se recupera de todo y tú, más.
¿Así que te gusta el Lido? Iré al circuito de Bolonia con mi poeta el domingo. ¿Vienes? No está lejos de Venecia.
En cuanto al piano, no sé a quién escribir para protestar. Me pareció bueno al llegar, y esperaba que mejoraría al usarlo, pero, en cambio, después de unos pocos meses, se ha convertido en un carricoche. Voy a llamar a la ópera La Figlia del West o L'Occidente d'oro. ¿Cuál de los dos prefieres?

martes, 25 de agosto de 2009

Sólo de pensarlo, mi mal humor desaparece


(Torre del Lago)

12 julio 1908

Esos dos libretistas son una peste. Uno de ellos se ha lesionado y el otro no se entera. Y necesito que corrijan el primer acto, que lo acorten y lo rehagan. Pero ya basta. ¿Serías tan amable de enviarme la dirección de Caruso? Quiero escribirle, sobre todo porque no lo hice por la muerte de su padre. Adiós, querida. Estoy muy decepcionado porque no te veré este verano, pero espero que, después de Venecia, vengas a Torre. Elvira estará encantada. ¿Y yo? Sólo de pensarlo, mi mal humor desaparece.

martes, 18 de agosto de 2009

Estoy de mal humor y me aburro


(Torre del Lago)

11 mayo 1908

¡Qué pipa más fantástica! Gracias. Es la pipa de mis sueños. He recibido la fotografía real, por la que te doy muchas gracias. Escribiré a Lady de Grey, pero no parece la fotografía de la Reina. Si fuera así, bien sabe Dios que podría gobernar el Imperio Indio también.

El poeta está aquí, trabajando. Estoy de mal humor y me aburro. No puedo moverme de aquí. Me gustaría mucho ir a Londres, pero ¡no puedo!