Mostrando entradas con la etiqueta Venecia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Venecia. Mostrar todas las entradas

jueves, 27 de agosto de 2009

Soy un cerdo


(Torre del Lago)

3 septiembre 1908

Yo tampoco sé dónde quedarme en Bolonia (si es que voy) porque he oído que es muy difícil encontrar un sitio para pasar la noche. Saldría el sábado por la mañana, pero ¡ay! No podré ir a Venecia porque el poeta tiene que ir a Milán y yo debo regresar para trabajar. Estaré fuera hasta el lunes. Soy un cerdo, es verdad, pero un cerdo bueno. Y tú, que eres muy buena y amable, me perdonarás que no vaya a Venecia. Pero no olvides que estoy esperando una visita tuya a Torre. He comprado un piano porque es imposible trabajar con el otro. Es mejor esperar tu regreso a Londres antes de escribir sobre ello.

miércoles, 26 de agosto de 2009

¡Y ahora te han robado!


(Torre del Lago)

30 agosto 1908

¡Y ahora te han robado! ¡Pobre Sybil! ¡Y que tuviese que ocurrir en Milán! ¿Has hecho todas las averiguaciones? He sabido por Leonardi que sucedió en la estación. Pero uno se recupera de todo y tú, más.
¿Así que te gusta el Lido? Iré al circuito de Bolonia con mi poeta el domingo. ¿Vienes? No está lejos de Venecia.
En cuanto al piano, no sé a quién escribir para protestar. Me pareció bueno al llegar, y esperaba que mejoraría al usarlo, pero, en cambio, después de unos pocos meses, se ha convertido en un carricoche. Voy a llamar a la ópera La Figlia del West o L'Occidente d'oro. ¿Cuál de los dos prefieres?

martes, 25 de agosto de 2009

Sólo de pensarlo, mi mal humor desaparece


(Torre del Lago)

12 julio 1908

Esos dos libretistas son una peste. Uno de ellos se ha lesionado y el otro no se entera. Y necesito que corrijan el primer acto, que lo acorten y lo rehagan. Pero ya basta. ¿Serías tan amable de enviarme la dirección de Caruso? Quiero escribirle, sobre todo porque no lo hice por la muerte de su padre. Adiós, querida. Estoy muy decepcionado porque no te veré este verano, pero espero que, después de Venecia, vengas a Torre. Elvira estará encantada. ¿Y yo? Sólo de pensarlo, mi mal humor desaparece.